Los 5 errores más comunes al iniciarse en el esquí de travesía y splitboard (y cómo evitarlos)
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Pablo roldan

El esquí de travesía y el splitboard ganan cada vez más adeptos. La promesa de ascender la montaña por tus propios medios, alejarte de las colas de los remontes y descender por palas de nieve virgen es muy tentadora. Sin embargo, salir de las pistas balizadas exige un cambio de mentalidad radical. En la montaña invernal, los errores se pagan caros en forma de fatiga extrema o situaciones de riesgo.

A continuación, repasamos los 5 errores más habituales de los principiantes y las claves para evitarlos.

1. Subestimar el esfuerzo físico y el ritmo de ascenso

El error más común de quien viene del esquí alpino o del snowboard tradicional es pensar que la subida es un mero trámite. Subir foqueando con mochilas pesadas y material técnico exige un gran esfuerzo cardiovascular y muscular.

  • El error: Empezar a caminar a un ritmo muy alto, como si fuera una carrera, lo que provoca que te "quemes" en los primeros 30 minutos.

  • Cómo evitarlo: Encuentra un ritmo constante y sostenible, el llamado ritmo de conversación (deberías poder hablar sin ahogarte). Da pasos fluidos deslizando los esquís o mitades del splitboard por la nieve, en lugar de levantarlos en cada zancada.

2. Vestirse con demasiada ropa para la subida

Cuando estás en el aparcamiento de la estación a varios grados bajo cero, el cuerpo te pide abrigarte al máximo con el plumas y la chaqueta impermeable.

  • El error: Empezar a foquear hiperabrigado. A los 10 minutos estarás sudando a mares. Ese sudor empapará tu ropa interior y, en cuanto te detengas en la cumbre o sople el viento, te congelarás.

  • Cómo evitarlo: Aplica el principio de "pasar un poco de frío en el coche". Empieza la subida solo con la primera capa térmica y, si hace viento, un cortavientos fino o chaleco. Guarda las capas de aislamiento (plumas y membrana impermeable) en la mochila para cuando te detengas o inicies el descenso.

3. No saber gestionar las pieles de foca y las alzas

Las pieles de foca son las que permiten que el esquí deslice hacia delante pero no se vaya hacia atrás. Su manejo requiere práctica.

  • El error: Dejar que las pieles se mojen, se llenen de pino o nieve en los bordes al guardarlas mal, lo que hace que pierdan el pegamento a mitad de ruta. También es común olvidarse de usar las alzas de las fijaciones en pendientes pronunciadas, destrozando los gemelos.

  • Cómo evitarlo: Cuando quites las pieles, pégalas sobre su plástico protector o dobla pegamento contra pegamento con cuidado y guárdalas dentro de la chaqueta si hace mucho frío (el calor corporal mantiene el pegamento activo para la siguiente subida). Aprende a activar las alzas con el bastón antes de que la pendiente te obligue a hacer equilibrismos.

4. Trazar líneas de subida demasiado directas

La tendencia natural de un principiante cuando ve una cumbre es apuntar con las espátulas directamente hacia ella en línea recta.

  • El error: Enfrentar pendientes fuertes de cara. Esto hace que las pieles pierdan tracción, empieces a resbalar hacia atrás, te agotes físicamente y aumentes el riesgo de provocar un alud al cortar la placa de nieve.

  • Cómo evitarlo: Aprende a trazar diagonales (zetas). Diseña una línea de ascenso suave, con un ángulo cómodo (alrededor de los 15° o 20° de inclinación). Domina la técnica de la "vuelta maría" (el giro de 180° en pendientes) en zonas llanas antes de intentarlo en lugares expuestos.

5. Salir a la montaña sin revisar el material ni el parte de aludes

En la travesía, tú eres tu propio equipo de rescate y tu propio gestor de pistas. No hay patrullas que hayan pisado la nieve para asegurar que es estable.

  • El error: Salir a la aventura sin mirar el Boletín de Peligro de Aludes (BPA) o llevar el kit de seguridad (ARVA, pala y sonda) en la mochila sin saber encender el aparato. Igualmente nefasto es darse cuenta a 2.000 metros de altura de que te falta un tornillo en la fijación.

  • Cómo evitarlo: Revisa minuciosamente tu material la noche antes. Planifica la ruta según las condiciones de la nieve y el clima. Y, por supuesto, nunca salgas al fuera de pista sin tu kit de rescate y sin haber practicado su uso previamente.

Empieza con buen pie: Pon a punto tu material técnico

El esquí de travesía y el splitboard exigen mucho a las fijaciones móviles, las pieles y las suelas de tus tablas. Un problema mecánico en mitad de la montaña puede arruinar por completo tu salida. Además, llevar la suela perfectamente encerada es vital para evitar que la nieve primavera se quede pegada a las pieles ("zuecos") durante la subida.

Si estás iniciándote y necesitas ajustar tus nuevas fijaciones de pins, comprobar el estado de tus cantos para las zonas de nieve dura o realizar un encerado específico que te garantice el mejor rendimiento, recuerda que siempre puedes traer tu equipo a las instalaciones de Surfin. En nuestro taller profesional mimamos tu material técnico de esquí y snowboard para que tu única preocupación en la montaña sea disfrutar del paisaje y de la recompensa del ascenso.