Cascos de esquí con tecnología MIPS: ¿Qué son y por qué deberías tener uno? · Pablo roldan
Durante años, la elección de un casco de esquí o snowboard se basaba casi exclusivamente en el diseño, la comodidad y que fuera de la talla correcta. Sin embargo, en las últimas temporadas, un pequeño círculo amarillo con las siglas MIPS ha comenzado a inundar las tiendas de deportes de invierno.
Si te has preguntado qué significa esta pegatina y por qué los cascos que la llevan suelen tener un precio ligeramente superior, estás en el lugar correcto. A continuación, te explicamos la ciencia detrás de la tecnología MIPS y por qué se ha convertido en el nuevo estándar de seguridad en la montaña.
¿Qué es la tecnología MIPS?
Las siglas MIPS significan Multi-directional Impact Protection System (Sistema de Protección contra Impactos Multidireccionales). Fue desarrollado en Suecia por científicos y neurocirujanos del Real Instituto de Tecnología y el Instituto Karolinska tras más de 20 años de investigación.
El objetivo del MIPS es imitar el propio sistema de protección natural del cuerpo humano. Nuestro cerebro está rodeado por el líquido cefalorraquídeo, que le permite deslizarse ligeramente dentro del cráneo para absorber los impactos. MIPS hace exactamente lo mismo, pero dentro del casco.
¿Cómo funciona exactamente?
Los cascos tradicionales están diseñados y testados para protegerte contra impactos lineales (una caída vertical directa sobre la cabeza). Sin embargo, cuando esquías o haces snowboard, casi nunca caes en línea recta; lo normal es caer en movimiento, lo que genera un impacto angular o rotacional.
Cuando sufres un impacto angular, la cabeza gira bruscamente. Ese movimiento de rotación se transfiere directamente al cerebro, lo que puede provocar lesiones cerebrales graves, como conmociones, incluso si el casco exterior no se rompe.
Ahí es donde entra en juego el sistema MIPS:
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La capa de baja fricción: El sistema consiste en una lámina de plástico amarillo situada en el interior del casco, justo entre la almohadilla de confort y la estructura de poliestireno (EPS).
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Movimiento controlado: En el momento del impacto, esta capa permite que el casco exterior rote de manera independiente entre 10 y 15 milímetros en cualquier dirección.
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Disipación de la energía: Esos pocos milímetros son suficientes para desviar y absorber una enorme cantidad de la energía rotacional, evitando que esa fuerza destructiva se transmita directamente a tu cerebro.
¿Por qué deberías elegir un casco con MIPS?
1. Protección real ante caídas comunes
Como esquiador o snowboarder, la mayoría de tus caídas implicarán salir despedido hacia delante o hacia los lados mientras te desplazas. El MIPS está diseñado específicamente para este tipo de accidentes en movimiento, ofreciendo una capa de seguridad que los cascos normales simplemente no tienen.
2. No afecta a la comodidad ni al peso
Una de las grandes ventajas de esta tecnología es que es extremadamente ligera y delgada. No notarás que está ahí: el casco se sentirá igual de cómodo, ventilará de la misma manera y pesará prácticamente lo mismo que un modelo estándar.
3. Avalado por la ciencia y estudios independientes
No se trata de una estrategia de marketing. Numerosos estudios independientes, como los realizados por el prestigioso instituto universitario Virginia Tech, sitúan año tras año a los cascos equipados con tecnología MIPS en los puestos más altos de los rankings de seguridad mundial.
Resumen: ¿Vale la pena la inversión?
La respuesta corta es sí, rotundamente. Aunque un casco con MIPS suele incrementar el precio en comparación con su versión tradicional, la diferencia económica es mínima si se compara con el valor de proteger tu salud cerebral.
En la nieve, el riesgo cero no existe, pero equiparte con la tecnología más avanzada te garantiza que, en caso de un mal encuentro con una placa de hielo o un obstáculo, tu cabeza tendrá la mejor defensa posible. En tu próxima visita a la tienda, busca el círculo amarillo.