Cómo evitar el mal de altura: Guía de prevención para montañistas y esquiadores
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Pablo roldan

El mal de altura, también conocido como mal agudo de montaña (MAM), es una condición física que puede afectar a cualquier persona que ascienda rápidamente a altitudes superiores a los sobre el nivel del mar. En la alta montaña, la presión atmosférica disminuye, lo que significa que las moléculas de oxígeno están más separadas y el cuerpo recibe menos oxígeno en cada respiración.

Para los esquiadores, snowboarders y montañistas, reconocer los síntomas y saber cómo prevenirlos es fundamental para garantizar una experiencia segura y disfrutar de la cumbre.

¿Cuáles son los síntomas del mal de altura?

Los síntomas suelen aparecer entre las 6 y las 24 horas posteriores al ascenso y pueden variar de leves a moderados. Los más comunes incluyen:

  • Dolor de cabeza intenso (suele ser el primer síntoma).

  • Fatiga inusual o debilidad física.

  • Mareos, vértigo o sensación de inestabilidad.

  • Náuseas o pérdida de apetito.

  • Dificultad para conciliar el sueño.

Si notas que estos síntomas empeoran en lugar de estabilizarse, la regla de oro de la montaña es clara: no sigas ascendiendo y, si es necesario, pierde altitud.

Consejos clave para prevenir el mal agudo de montaña

La buena noticia es que el mal de altura se puede evitar en la gran mayoría de los casos siguiendo una serie de pautas sencillas basadas en la adaptación del organismo.

1. La regla de oro: Aclimatación gradual

El cuerpo humano tiene una capacidad asombrosa para adaptarse a la falta de oxígeno, pero necesita tiempo para producir más glóbulos rojos.

  • Si vas a realizar una ruta de senderismo o esquí a gran altitud, intenta pasar una noche previa a una altitud intermedia (entre y ).

  • En alpinismo, el lema es "sube alto, duerme bajo". Puedes ascender durante el día para estimular la adaptación, pero desciende a una cota más baja para pasar la noche.

2. Hidratación constante

A gran altitud, el aire es mucho más seco y el ritmo respiratorio aumenta, lo que acelera la deshidratación sin que te des cuenta.

  • Bebe entre 4 y 5 litros de agua o bebidas isotónicas al día.

  • Evita por completo el consumo de alcohol y cafeína en exceso durante los primeros días, ya que actúan como diuréticos y agravan los síntomas del mal de altura.

3. Dieta rica en carbohidratos

Cuando hay menos oxígeno disponible, el cuerpo trabaja más duro y prefiere quemar carbohidratos, ya que requieren menos oxígeno para convertirse en energía que las grasas o las proteínas.

  • Prioriza alimentos como pasta, arroz, patatas, cereales y barritas energéticas antes y durante tu actividad en la montaña.

4. Modera el esfuerzo físico los primeros días

Aunque llegues a la estación de esquí o al inicio de la ruta con mucha energía, tómatelo con calma durante las primeras 24 o 48 horas. Evita los esfuerzos explosivos o al límite de tu capacidad aeróbica mientras tu cuerpo se adapta a la nueva presión atmosférica.

Prepárate bien antes de salir

Superar el mal de altura depende de tu capacidad de adaptación física, pero garantizar un descenso seguro depende directamente de tu equipamiento. Antes de enfrentarte a cumbres elevadas o zonas de nieve polvo en alta montaña, es vital que tus tablas o esquís respondan con precisión milimétrica.

Si vas a preparar una gran salida alpina y necesitas revisar las fijaciones para que salten correctamente con tu peso, o si tu material necesita un afilado de cantos y encerado profesional, recuerda que puedes traer tu equipo a las instalaciones de Surfin. En nuestro taller nos encargamos de que tu material esté al 100% para que tú solo tengas que concentrarte en tu respiración y en disfrutar de las vistas.